jueves, 23 de octubre de 2014

CONSECUENCIAS DE LA OCULTACIÓN DEL ORIGEN EN ADOPCIÓN


Abordar temáticas relacionadas con el origen de los hijos adoptivos no es fácil, somos padres "gracias" a una ruptura en origen del vínculo con los padres biológicos. 
Cuando los padres omiten o tergiversan la información acerca del origen promueven en el niño la necesidad de bloquear toda pregunta que pueda crearles conflicto con ellos. Muchas veces esta actitud, transmitida sin intención por parte de los padres, promueve un aparente desinterés. 
Los niños precisan sentirse seguros con sus padres, verificar el amor que les tienen y el cuidado que les proporcionan, por lo tanto evitan preguntar sobre situaciones que resultan incómodas o conflictivas para los padres.
Inhiben su capacidad de preguntar, su curiosidad y, de esta manera, disminuyen, bloquean o anulan su deseo de conocer. Este deseo de aprender  es el que regula la necesidad de averiguar, avanzar en lo desconocido, apropiarse y disponer de los conocimientos que constituyen un capital de gran importancia para todo ser humano.
La falta de información sobre el origen, la información falsa o la falta de respuesta a las cuestiones que plantea un niño son advertidas por los hijos como “algo que no se debe saber”, algo que no hay que incorporar a su cabeza. 
Esta situación le lleva a la creencia de que saber resulta peligroso, que puede poner en peligro el amor que le tienen sus padres, y así aprende que no debe ser curioso. Y si inhibe su curiosidad, su deseo de aprender cosas nuevas, intercepta la posibilidad de incorporar experiencias y conocimientos nuevos. No pocas veces inhibiciones intelectuales que tienen su expresión en un bajo rendimiento escolar nacen de este aprendizaje "no es bueno curiosear".
De esta manera un conflicto no resuelto de los adultos deja sus consecuencias en los hijos, y es en la escuela donde se evidencia el conflicto que los padres han provocado.
Otras formas de exteriorizar que algo en la relación entre padres e hijos no es fluida, tiene su manifestación a través de trastornos de conducta; la angustia por permanecer separados de sus padres durante algunos períodos de tiempo, como la jornada escolar;  serán a veces  formas de manifestar su inseguridad en el nuevo vínculo y el temor a que estas figuras que resultan importantes para el niño puedan desaparecer sin explicaciones, como les ha sucedido anteriormente.
Más adelante, en la adolescencia, cuando nuestro hijo busque respuesta a determinados aspectos fundamentales de la vida, quizás no nos busque como referencia si no hemos sido buenos guías para un aspecto tan fundamental como este. 

Juan Alonso Casalilla Galán. Psicólogo especialista en Adopción y Acogimiento. 



viernes, 10 de octubre de 2014

LAS DIFERENCIAS FÍSICAS EN ADOPCIÓN: ALGUNAS CLAVES DE ABORDAJE

La adopción ya sea nacional o internacional, implica en un número significativo de ocasiones hacer hijo a un niño que no comparte con nosotros la mismas características físicas, propias de nuestra etnia.

Este es un hecho relevante y que no debe ser infravalorado,  pues las diferencias de aspecto físico, son un rasgo de identidad que debe ser adecuadamente integrado tanto en lo que se refiere al equilibrio psíquico interno como en lo que tiene que ver con la adecuada integración social. Por lo que estos aspectos jugarán un papel más o menos importante en el proceso de identificación del menor a lo largo de toda su vida.

Señalemos que las diferencias físicas son un aspecto  “visible”, y que nos percibimos, entre otras muchas  cosas, conforme a las características físicas y  raciales. Las características físicas serán un elemento que entrará en juego necesariamente  en la constitución de la identidad, al ser un rasgo que caracterizará a nuestro hijo “frente a otros”.

Desde un punto de vista evolutivo, los niños poco a poco se van haciendo conscientes de las diferentes etnias existentes y de las diferencias con respecto a sus progenitores. Sin embargo para el niño preescolar no  es “evidente” esta diferencia racial, es a medida que se va construyendo su imagen corporal, como empieza a percibirse como  diferente. Al principio es normal que el niño se sienta físicamente como su familia, ya que se ve reflejado en el espejo de los otros que son cercanos,  a este respecto existen infinidad de anécdotas en niños pequeños, que señalan como distintos  a personas de idéntica raza a la suya.

Rocío de poco más de dos años de edad, llegada de China comenta a su madre “mamá en la guardería hay una niña china”, se refiere a ella misma. Los comentarios de los otros, de “hay una niña distinta” no le conciernen, ella se ve como los demás, como sus padres. No obstante,  pronto empiezan a ser conscientes de esa diferencia física aunque aún no  serán capaces de explicarla; por ejemplo, niños que piensan que a medida que vayan creciendo se irán volviendo del color de sus padres.  En el esclarecimiento de estas dudas, los padres tienen una oportunidad de oro para transmitir a sus hijos su condición de adoptivos, y de que a pesar de las diferencias físicas son hijos como cualquier otro, que esas diferencias no ponen en peligro el afecto de sus padres,  ni supondrán una exclusión posterior.

A medida que el niño crece y llega a la adolescencia, las características raciales cobran una mayor importancia. En esta etapa, las características físicas son elementos fundamentales en el desarrollo de loa autoestima, auto imagen. En muchas ocasiones este rasgo ocupa un lugar central en su auto percepción generando conflictos en el sentimiento de pertenencia a su familia adoptiva. Adquiriendo un valor simbólico central.


        Por lo tanto, en relación a los rasgos físicos los padres tienen que:

 1º  Enseñar a reconocer a su hijo las diferencias en cuanto a su aspecto físico. Los niños adoptados con características raciales diferentes a las de sus padres no tienen un “espejo biológico” en sus padres. Preguntas  frecuente como ¿Yo cómo voy a ser de mayor?, ¿A quién me voy a parecer?,  no deben quedar sin respuesta en estos casos. Los padres han de suplir la ausencia del espejo biológico.

 2º  Explicar cual es el “origen” de estas diferencias físicas: Explicar cual es el origen de la diferencia racial, supone abordar la condición adoptiva de nuestro hijo: Las características raciales diferentes de los niños con respecto a sus padres adoptivos suponen una manifestación de la condición adoptiva, tanto para los propios niños y padres, como para el resto de las personas.

 3º Enseñarle a hacer frente a esta diferencia racial que e muchas ocasiones dará lugar a actitudes negativas. Ayudar a los niños a que desarrollen estrategias de afrontamiento.


Juan Alonso Casalilla Galán.